Archivado en: Vivencias | Etiquetas: amor, movimiento, niñez, odio, recuerdos, rencor, trémulo
Definición:
1. adj. Que tiembla.
2. adj. Dicho de una cosa: Que tiene un movimiento o agitación semejante al temblor; como la luz de una vela.
Y recordando un poco ese dicho que reza: “Si camina como pato, grazna como pato y vuela como pato, es pato.” Me lleva a la conclusión de que las apariencias por más que engañen son el 90 por ciento de las veces ciertas.
Muchos de nosotros hemos sentido lo trémulo más que lo tupido, y en diferentes ocasiones o intensidades, ya sea cuando nos enamoramos, besamos, acariciamos, comemos, bebemos, arriesgamos, etc., por primera vez, es sin duda una experiencia única cada una de ellas, después vendrán esas otras veces que son diferentes y nos siguen moviendo sentimientos, aunque no en la misma intensidad.
Cuantas veces me ha pasado que pienso o mejor dicho, repienso y recuerdo sucesos que han marcado mi vida y me visualizo en situaciones similares a futuro, dejándome con esto un aprendizaje muy valioso, que sin duda valoro con el día a día en el que manejo mi vida a mi gusto y conveniencia, esto sin dejar de pensar en las consecuencias que conlleva cada una de mis acciones personales, sin embargo no me siento a disgusto con nada de lo que he hecho o dejado de hacer en mi vida, lo veo con más claridad ahora que hace algunos años, puesto que no contemplé algunas acciones en el pasado que ahora si.
Remover sentimientos sin embargo es más doloroso sin duda alguna, porque nos podemos transportar a ese estado de conciencia inconsciente que hace que proyectemos en nuestra mente y nuestro cuerpo emociones que vivimos y en ese instante revivimos, eso es una cualidad del ser humano tal vez algo devaluada por algunos que carecen de imaginación e interpretación, si no es nuestro caso sintámonos afortunados.
“Recordar es volver a vivir.” ¡BULLSHIT!. Recordar es experimentar sensaciones que tuvimos en el pasado como acto de un estado de ánimo, el cual sin duda nos deja experiencias que podemos recordar para llevar a cabo nuestras decisiones, ya sean buenas o malas, no hace falta ser un genio para saber esto, pero tal vez si para entenderlo.
Encontramos paz, amor, tolerancia porque es lo “bueno”, lo que debemos hacer, encontrar esa “paz interior” que nos lleve a estar bien con nosotros mismos y con el universo. Y me pregunto yo, ¿Qué de malo tiene sentir odio, rencor, temor?, si bien no son antónimos ¿quién dice que está mal sentirlos?, al menos yo me desahogo a mi manera, la cual me funciona a mi de manera perfecta y lamento si a alguien no le funciona tan bien como a mi, es cuestión de perspectivas y de su corazón trémulo, al menos yo lo acepto, soy feliz con lo que tengo y más aún con lo que no tengo, es válido para mi.
En este momento tengo de fondo Wonderwall de Oasis, y me cargo de la risa pensando que alguien pueda ver en esa letra algo amoroso, cuando en realidad habla de que te hiciste cargo de una persona sin oficio ni beneficio y aún así el amor prevalece. Espero que nunca me la dediquen jajaja, en fin, ya me desahogué a mi manera por el día de hoy, que tengan una excelente vida.
Archivado en: Vivencias | Etiquetas: conformidad, conformismo, inconformismo, Insuficiencia, vaso medio lleno, vaso medio vacio
Según la RAE.
insuficiencia.
1. f. Falta de suficiencia.
2. f. Cortedad o escasez de algo.
3. f. Incapacidad total o parcial de un órgano para realizar adecuadamente sus funciones. Insuficiencia hepática.

Partiendo de esa definición nos damos cuenta de que, por lo general en mi opinión, nunca estamos satisfechos con algo, sea esto bueno o malo, siempre nos falta un poco de aquello que estamos teniendo en ese momento.
Digo, la vida no es tan complicada; ¿Se obtiene lo que se merece?. Realmente no lo sé, pero siendo sinceros, ¿Qué importa?, ¿Realmente es esto el combustible que guía nuestras vidas a un estado de ansiedad pertinente, en el cual no dejamos nada a la deriva?, ¡PATRAÑAS!, seamos honestos, siempre que obtenemos algo, sea lo que sea, nos quedamos con la incertidumbre de lo que hubiera sido si hubiéramos actuado de alguna u otra manera, llegando con esto a una retórica para sentirnos bien con nosotros mismos.
El conformismo es tal vez el indicado para guiarnos dentro de este abismo de incalculables desperfectos, pero el objetivo del conformismo es a la vez disyuntivo, nos hace creer que todo está bien aunque en el fondo conozcamos la triste realidad…¡NUNCA ES SUFICIENTE!, y esto nos lleva de nuevo a este ciclo infinito de inconformismo… Primera incongruencia, ¡PUF!, supuse que sería complicado escribir sobre esto, pero díganme si no es verdad, cuanto más tenemos, más queremos, y no, no es algo que este del todo ligado a nuestro conformismo o en su defecto al inconformismo, es más bien la forma en que nuestro consciente actúa para mantenernos dentro de lo absurdo de nuestra cotidianeidad.
Extraño aquellos días en que era un niño y no tenia que preocuparme por absolutamente nada más que comer, hacer berrinches, dormir, ir a la escuela, volver a comer, ensuciarme, dormir, jugar, leer, estudiar (está bien esto no tanto), dormir… ¡Ah que tiempos aquellos!…
Y todo esto me lleva a la conclusión de que nunca tenemos suficiente, siempre queremos más, y ese es el principal combustible de nuestra vida.
Que tengan excelente vida.
Archivado en: Vivencias | Etiquetas: Adios, dejar, desaferrar, liberar, soltar
Después de todo este tiempo sigo liberando mi mente de la manera más coherente que conozco… Escribiendo.
Debo confesar que las cosas no son siempre lo que tenemos por expectativas, son solo ilusiones de una realidad alterna a la que vivimos esclavizados, y de la cual sin ningún motivo nos generamos.
La satisfacción de estar junto a la persona que amas es sin lugar a dudas una de las experiencias más hermosas de esta vida, no cambiaría por nada del mundo haber estado compartiendo mi vida y mis sentimientos y sobre todo mi tiempo con ese maravilloso ser.
Las cosas fueron cambiando con el tiempo, la descepción, la inseguridad, la inestabilidad y sobre todo la falta de comunicación, todo esto aunado a la inmensa falta de confianza que existió durante todo ese tiempo, fue desgastando poco a poco eso que llamamos relación de pareja.
No existen motivos ocultos ni caprichosos, es todo parte de un sistema predefinido de sentimientos encontrados, donde alguien debía ceder, y alguien debía someterse.
Todo fue tomando un giro inesperado en la retórica sinfonía de la vida, donde ninguno de los dos nos encontramos en el lugar indicado de algún acuerdo.
Se terminó de una manera abrupta, donde las cosas no se dijeron y las que se dijeron no se terminaron de escuchar.
Siempre fue lógico que eso debía esperar, debíamos esperar…
No me lastiman más esas palabras de odio y desprecio, son simplemente el escucharlas por sus propios labios, llenos de ira y desilusión.
Buscar un pretexto es más lógico que cualquier otra cosa, y si, fue el pretexto lo que termino esta relación para poder decir “Adios”.
No es decir adios como una despedida, más bien es como una liberación de toxinas en el cuerpo cuando estás pasando por una enfermedad.
Tuve momentos maravillosos y eso es lo que me guardo para mi.
Sin más ni más te libero de mi vida y deseo que obtengas lo que mereces, porque para eso estamos todos en esta vida.
Siempre te amaré… Siempre.
Archivado en: Vivencias | Etiquetas: decision, mutilar, pensar, planear, rechazar, tolerancia
Hace unos cuantos meses, probablemente no hubiera siquiera pensado en alguna posibilidad remota de entregarme por completo al destino, pero es curioso como tus pensamientos van más allá de lo que puedas llegar a pensar, planear, tolerar.
He vivido situaciones muy intensas en el ámbito personal, las cuales me han llevado a definir de alguna manera mi existencia descomunal. Siempre he creído en el amor, en cualquiera de sus expresiones vívidas, en cualquier punto de nostalgia entre lo común y lo soportable, he entendido que las cosas no son para siempre, no porque quiera negarlas, sino porque existen dentro de un abismo impresionante que raya en lo vulgar.
Cuando planeo las cosas, suelo ser demasiado detallista, los lugares, los horarios, la coordinación entre lo estático y lo cotidiano, pero también he aprendido a equivocarme a propósito, a dejar que las cosas se salgan de control para averiguar que hay más allá de lo perfectamente metódico.
Tolerar es mi palabra preferida, es perfecta, única, es la combinación entre lo que puedo hacer y lo que tengo, es una bocanada de aire fresco entre la sofocante intensidad del hoy.
Pensar, planear y tolerar son fuertes palabras, sin un sentido de combinación espectral, es el resultado de las atrocidades a las que he expuesto mi vida, en la que me siento más que nunca vacío y sin sentido.
Represalias experimentales en las que pierdo el color, en las que mi Yo reclama a gritos desesperados salir de un agujero en el que me he ido hundiendo lentamente y con toda la conciencia del mundo, he estado ahí, he salido de ahí, pero continúo ahí, tratando de encontrar el equilibrio perdido entre lo que fui, lo que soy y lo que pude llegar a ser.
He pensado en la muerte como una alternativa yugular, he planeado lo absurdo en un lugar absurdo, y he tolerado todo tipo de conformidades y todo tipo de reclamos.
Me odio a mi mismo por pensar en mi, por pensar en los demás, por simplemente pensar.
Quisiera despedirme lentamente con un aire de grandeza en el cual mi dignidad acaba redistribuida en lo que piensan de mi y los que piensan en mi, pero es simplemente el no deseo de planear, incluso, esta estúpida e hiriente agonía, por la cual tolero mi ser con un poco de nostalgia.
Yo decido ser yo, y continuar siendo ya no el idiota de antes, si no el idiota de ahora.
Fin de lo casual.
Archivado en: Vivencias | Etiquetas: fantasia, pensamientos, recuerdos, remembranzas
Siendo honestos, las remembranzas son lindas cuando tienes algo que recordar, que te cause placer, de otra forma se convierten simplemente en malos recuerdos, de esos que te llenan el pecho de ira y se apoderan lentamente de tu mente.
Y digo, si de por si ya tenemos malas experiencias, ¿para qué conservar los malos recuerdos?.
Yo también los tengo, esos malos recuerdos que aparecen de vez en cuando, cuando por alguna extraña ironía del destino un olor, un color, incluso un sonido, te transportan a ese momento de la vida que te causo de alguna forma algún dolor inexplicable, pero que te dejo por mucho enseñanzas que ahora valoras mucho más que cuando las desconocías.
Aunque en nuestro cerebro los recuerdos, ya sean buenos o malos aparecen en contra de nuestra voluntad, podemos decir clausurarlos, para que no nos causen dolor, ni mucho menos darles más importancia de la necesaria.
Al contrario los recuerdos lindos, esos que te hacen suspirar de nostalgia más que de alegría, son los que conservamos y aparecen más a menudo, son los que nos dejan de alguna manera esa sensación de satisfacción que recorre no solo nuestro cuerpo, también nuestra alma y nuestros agudizados sentidos, que se multiplican cual tuviéramos alguna especie de poder mutante, en el cual decidimos empatizar cada uno de los sentimientos que están a nuestro alrededor.
Insisto, cada quien recuerda lo que quiere y cuando quiere, pero es decisión de cada persona darle la importancia que requieren a cada uno de ellos.
Hay que ser felices con lo que tenemos y mucho más aún, con lo que no tenemos (aún).
Archivado en: Vivencias | Etiquetas: alanis morissette, burlas, irónico, ironía, ironic, manera de pensar
Su definición nos lo dice todo.
1. f. Burla fina y disimulada.
2. f. Tono burlón con que se dice.
3. f. Figura retórica que consiste en dar a entender lo contrario de lo que se dice.
Entonces, partiendo de esta definición, sí, soy irónico, lo lamento si en algún momento le ha incomodado a alguien… un momento, no, no lo lamento, esta es mi forma de ser y pensar, si a alguien le llega a molestar, no es mi problema, es el de quien no digiere la ironía de mis palabras, las cuales suelen ser muy buenas.
A pesar de tener un dolor de cabeza agobiante en este momento, de escuchar a mi madre que está en la cocina platicando con mi hermana de banalidades absurdas de la vida, y de estar solo en casa porque no tengo a donde ir, estoy escribiendo, esta forma de liberación del ser es mi preferida, de hecho siento como recorre por mi cuerpo la adrenalina, y es excitante.
Continuando con este tema de la ironía, me encuentro que todos alguna vez en meno o mayor medida hemos sido cómplices, víctimas o victimarios de la ironía.
Esa forma sutil de acomodar las palabras que salen de nuestros labios, es como un vómito de pensamientos muy bien organizados, en algún tono burlón se desprenden de mis pensamientos los cuales ya he dejado claro antes, no son nada lineales.
Es irónico pensar también que todos pueden y saben usar la ironía, y pues no, no es así, es encontrar el momento adecuado, en el instante preciso.
Recuerdo hace algunos días, escuchaba a alguien ser irónico, y trataba de serlo solamente, porque la realidad es que es una persona tan tonta, que literalmente me reía por dentro para no ofender su ego y su forma de decir las cosas, era una especie de mono en triciclo con un pequeño sombrero lanzando pequeños gemidos al aire, el problema aquí radicaba en que el receptor era yo, cosa que está por demás especificar, no tenía opción, era eso o perder la vista entre los árboles de la avenida, así que opté por escucharle, por dejar que sus palabras reaccionaran de alguna manera en mi cerebro, el cual por cierto es muy bueno cuando se lo propone, los que me conocen bien lo saben.
Eran esas palabras las que me causaron una hemorragia internas de risa, y la manera tan segura de decirlas era soberbio.
Me puse a pensar en la ironía, y he aquí esta entrada de las cosas que suceden en nuestro día a día.
A alguien le ha pasado que van caminando, se encuentran una moneda, y momentos después la pierden?, pues a mi si, jajajaja, eso es algo irónico.
Me recuerda también una canción muy linda y con mucho contenido.
Ironic – Alanis Morissette
con esto me despido por este día, realmente espero que alguien algún día entienda mis palabras y mi forma de pensar, porque estoy a punto de volverme loco.
Saludos!!!
Archivado en: Música, Vivencias | Etiquetas: amor, desamor, fantasia, lily allen, Música, realidad
Alguna vez dejé de creer en paisajes llenos de colores, en ríos de chocolate y en las nubes de algodón, ese día fue a la vez el más feliz y el más triste de mi vida, lo recuerdo como si fuera ayer, era de noche, en realidad ya llegaba casi la mañana, y estábamos ahí deteniendo el tiempo, llenando vacíos, creyendo en el universo y en el mundo, puf!, son tantas las cosas que puedo mencionar, los detalles que logro visualizar, el primer beso entre nervios, lo tierno y romántico que resultó, ya lo sé que no suelo ser romántico, pero es que al recordar no puedo evitar serlo jajaja, la sonrisa dispareja y secretamente oculta de su parte, ese nerviosismo de ambas partes, todo fue maravillosamente diseñado para que sucediera así, nadie esperaba nada, de ningún tipo, solo eran dos almas solitarias una de ellas despechada, y la otra en la búsqueda de la felicidad eterna.
Ha pasado el tiempo desde entonces, desde que secretamente me enamoré perdidamente, puf!, todo fue tan a su tiempo, ese constante ir y venir, estira y afloja que hacía todo tan intensamente interesante, era hacer que el respirar ya no fuera solo para sobrevivir, que el verde adquiriera un nuevo sentido como el color de mi vida, que las frases no parecieran ya más vacías.
Y si, alguna vez dejé de creer en paisajes llenos de colores, y fue precisamente por eso, porque llegó a mi vida una persona que ya no me hacía verlos, me atrajo a la realidad, y me montó en ella, todo lo que era bello se convirtió en realidad en lo que no aparenta, sino en lo que es, esos paisajes grises, esa gente irreverente, la calidad de las cosas, el costo por ellas, y la importancia de otras más.
Archivado en: Vivencias | Etiquetas: anatomía, capricho, frustración, pensamiento, soledad, tolerancia
Esa palabra que escuchamos tantas veces, que se agradece algunas, y se detesta la mayoría, sobre todo cuando la escuchamos de unos labios que no son los indicados.
Como su definición reza, Capricho es: Una determinación que se toma arbitrariamente, inspirada por un antojo, por humor o por deleite en lo extravagante y original.
No suelo ser caprichoso, de verdad, lo juro, aunque mi credibilidad no sea la más indicada, he pasado por varias etapas en mi vida, pero, aún con todo eso, creo que puedo defenderme diciendo que una persona caprichosa no soy.
Todo esto viene a colación por un incidente reciente con esta palabra, la cual sin duda me taladra la cabeza, no hay una razón en especifico, simplemente me dijeron caprichoso, y la
verdad no lo soy, sobre todo porque cuando alguien me dice cualquier cosa, suelo analizarlo, y esta vez lo he hecho a conciencia, al final suelo admitir mis faltas, pero esta no es una de ellas, es simplemente una palabra que no va conmigo.
Me pongo a pensar, si un capricho es un antojo, pues ya tuve la oportunidad de saciarlo, por lo tanto si sigo ahí, bebiendo de la misma agua, el sabor no cambia, entonces no es un capricho.
Me propongo una cosa, esperaré a que sucedan que las ganas de amarme, de besarme, de tocarme, regresen a mi, probablemente el capricho sea yo, probablemente mi sabor ya no es el mismo.
No es drama, es realidad, probablemente esta agua cambió su sabor, el cual por ahora es amargo.
Tal vez olvidé la forma de abrazarme a mi mismo, y de besarme a mi mismo, esa sensación de una tarde de domingo en soledad, escuchando música sincera, la cual viene acompañada de silencios incómodos, que la hacen aún más interesante.
Sucede que esto pasa de alguna forma perjudicial en mis sentidos, los cuales son muchos, y mientras en este momento aspiro el aroma de la pintura que impregna esta casa, escucho esta melodía que dice que no digo tu nombre, y veo como las letras forman palabras frente a mi monitor, también puedo probar el sabor de este cigarro que me acompaña, y toco cada una de las teclas que me hacen pensar, que los caprichos son para la gente que no entiende que los sentimientos, por más desechables que sean forman parte de los sentidos.
Y esta vez no, no puedo admitir que soy caprichoso, al menos no en este sentido.
Hoy me he dado cuenta que he perdido el sentido del gusto.
Ya no se me antoja nada, no quiero nada, y no deseo nada, simplemente el gusto por las cosas, personas, animales, sensaciones, se ha esfumado, ¡KAPUM!
Y es que realmente no me interesa nada en absoluto ya degustar, digo suficiente he vivido y tenido y probado, como para seguir haciéndolo, ya nada me sorprende, ya nada me agobia, ya nada…
Solo hay algo que continuo teniendo, se llama “miedo”, y si, tengo miedo a muchas cosas, algunas un poco absurdas, otras no tanto.
Pero a pesar de todo, no importa lo que pase, mi sentido del gusto se ha quedado lastimado, solo espero que en algún momento regrese sin ningún tipo de tapujos y recupere uno de los más valiosos de mis sentidos.
Excelente tarde para todos ustedes.
Archivado en: Vivencias | Etiquetas: amor, desamor, Desesperación, desesperanza, frustración, intolerancia, relación, soledad
Realmente es una palabra muy simple, y su significado muy agudo, la perdida total de la esperanza.
Es así como en ciertas ocasiones nos hemos llegado a sentir todos y cada uno de nosotros, sobre todo por las circunstancias que nos apremian, o dejan que nos hundamos por completo en un abismo de confusión e intolerancia.
Yo he dejado de desesperarme, he dejado también de sentir cólera, incluso, me he vuelto indiferente, ante todo, circunstancias, personas, animales, cosas…
Y no es algo que me genere algún placer, no, pero a pesar de eso, tampoco me genera una desesperanza, y en estos tiempos de mi vida, eso ya es ganancia.
Cuantas veces no hemos escuchado frases como:
“Las cosas no son siempre lo que parecen”.
“Ese no es mi caso, aquí el culpable eres tú”.
“No te enojes, pero es que hoy no tengo ganas ni de escucharte”.
Y así, podría seguir mencionando cosas y eventos, sin llegar a terminarla, puesto que son tantas las cosas que a mi en lo personal me generan esa desesperación, que sin duda alguna podría por terminar de ahogarlas con mi indiferencia, la cual por cierto se ha convertido en una de mis mejores amigas.
Aquí lo importante está, en que no solo es cuestión de tiempo para que llegues a este punto, sino que además está el hecho de los factores que se alteran durante todo este proceso infinito de realidades.
¿Quien si no soy yo mismo como fuente inagotable de paciencia, será el encargado de promover mi tolerancia?
Definitivamente esa pregunta se responde sola, a nadie le importa lo que me pase más que a mi mismo, y eso es sin duda alguna la realidad más grande a la que me he enfrentado en estos últimos meses, a NADIE, le importa un comino lo que tu pienses, sientas, escuches, opines, etc., solamente a ti mismo.
Por eso es que he creado mi mundo, al que yo llamo así, donde todo lo que yo haga y deje de hacer le importa solamente a las voces de mi cabeza.
Sé que suena un poco demente jaja, pero es real, todas las cosas por las que antes sentía desesperación van desapareciendo poco a poco, la indiferencia se ha adueñado de mi ser lentamente y me gusta, ahora soy menos sensible que antes, y eso ya es mucho decir.
Usar la indiferencia no siempre funciona, pero en gran medida puede llegar a solucionar el problema base de la desesperanza.
Sin cargos de conciencia, eso es la base primordial a la que se trata de llegar cuando estamos en solitario hablando con nosotros mismos.
Sin ningún tipo de nostalgia encontrada, o de sentimientos que suelen ser desechables.
Es por eso que hoy, en mi vida, la desesperación no forma parte de mi vida.
Que tengan excelente tarde.




