Archivado en: Vivencias | Etiquetas: Adios, dejar, desaferrar, liberar, soltar
Después de todo este tiempo sigo liberando mi mente de la manera más coherente que conozco… Escribiendo.
Debo confesar que las cosas no son siempre lo que tenemos por expectativas, son solo ilusiones de una realidad alterna a la que vivimos esclavizados, y de la cual sin ningún motivo nos generamos.
La satisfacción de estar junto a la persona que amas es sin lugar a dudas una de las experiencias más hermosas de esta vida, no cambiaría por nada del mundo haber estado compartiendo mi vida y mis sentimientos y sobre todo mi tiempo con ese maravilloso ser.
Las cosas fueron cambiando con el tiempo, la descepción, la inseguridad, la inestabilidad y sobre todo la falta de comunicación, todo esto aunado a la inmensa falta de confianza que existió durante todo ese tiempo, fue desgastando poco a poco eso que llamamos relación de pareja.
No existen motivos ocultos ni caprichosos, es todo parte de un sistema predefinido de sentimientos encontrados, donde alguien debía ceder, y alguien debía someterse.
Todo fue tomando un giro inesperado en la retórica sinfonía de la vida, donde ninguno de los dos nos encontramos en el lugar indicado de algún acuerdo.
Se terminó de una manera abrupta, donde las cosas no se dijeron y las que se dijeron no se terminaron de escuchar.
Siempre fue lógico que eso debía esperar, debíamos esperar…
No me lastiman más esas palabras de odio y desprecio, son simplemente el escucharlas por sus propios labios, llenos de ira y desilusión.
Buscar un pretexto es más lógico que cualquier otra cosa, y si, fue el pretexto lo que termino esta relación para poder decir “Adios”.
No es decir adios como una despedida, más bien es como una liberación de toxinas en el cuerpo cuando estás pasando por una enfermedad.
Tuve momentos maravillosos y eso es lo que me guardo para mi.
Sin más ni más te libero de mi vida y deseo que obtengas lo que mereces, porque para eso estamos todos en esta vida.
Siempre te amaré… Siempre.
Archivado en: Vivencias | Etiquetas: decision, mutilar, pensar, planear, rechazar, tolerancia
Hace unos cuantos meses, probablemente no hubiera siquiera pensado en alguna posibilidad remota de entregarme por completo al destino, pero es curioso como tus pensamientos van más allá de lo que puedas llegar a pensar, planear, tolerar.
He vivido situaciones muy intensas en el ámbito personal, las cuales me han llevado a definir de alguna manera mi existencia descomunal. Siempre he creído en el amor, en cualquiera de sus expresiones vívidas, en cualquier punto de nostalgia entre lo común y lo soportable, he entendido que las cosas no son para siempre, no porque quiera negarlas, sino porque existen dentro de un abismo impresionante que raya en lo vulgar.
Cuando planeo las cosas, suelo ser demasiado detallista, los lugares, los horarios, la coordinación entre lo estático y lo cotidiano, pero también he aprendido a equivocarme a propósito, a dejar que las cosas se salgan de control para averiguar que hay más allá de lo perfectamente metódico.
Tolerar es mi palabra preferida, es perfecta, única, es la combinación entre lo que puedo hacer y lo que tengo, es una bocanada de aire fresco entre la sofocante intensidad del hoy.
Pensar, planear y tolerar son fuertes palabras, sin un sentido de combinación espectral, es el resultado de las atrocidades a las que he expuesto mi vida, en la que me siento más que nunca vacío y sin sentido.
Represalias experimentales en las que pierdo el color, en las que mi Yo reclama a gritos desesperados salir de un agujero en el que me he ido hundiendo lentamente y con toda la conciencia del mundo, he estado ahí, he salido de ahí, pero continúo ahí, tratando de encontrar el equilibrio perdido entre lo que fui, lo que soy y lo que pude llegar a ser.
He pensado en la muerte como una alternativa yugular, he planeado lo absurdo en un lugar absurdo, y he tolerado todo tipo de conformidades y todo tipo de reclamos.
Me odio a mi mismo por pensar en mi, por pensar en los demás, por simplemente pensar.
Quisiera despedirme lentamente con un aire de grandeza en el cual mi dignidad acaba redistribuida en lo que piensan de mi y los que piensan en mi, pero es simplemente el no deseo de planear, incluso, esta estúpida e hiriente agonía, por la cual tolero mi ser con un poco de nostalgia.
Yo decido ser yo, y continuar siendo ya no el idiota de antes, si no el idiota de ahora.
Fin de lo casual.
Archivado en: Vivencias | Etiquetas: fantasia, pensamientos, recuerdos, remembranzas
Siendo honestos, las remembranzas son lindas cuando tienes algo que recordar, que te cause placer, de otra forma se convierten simplemente en malos recuerdos, de esos que te llenan el pecho de ira y se apoderan lentamente de tu mente.
Y digo, si de por si ya tenemos malas experiencias, ¿para qué conservar los malos recuerdos?.
Yo también los tengo, esos malos recuerdos que aparecen de vez en cuando, cuando por alguna extraña ironía del destino un olor, un color, incluso un sonido, te transportan a ese momento de la vida que te causo de alguna forma algún dolor inexplicable, pero que te dejo por mucho enseñanzas que ahora valoras mucho más que cuando las desconocías.
Aunque en nuestro cerebro los recuerdos, ya sean buenos o malos aparecen en contra de nuestra voluntad, podemos decir clausurarlos, para que no nos causen dolor, ni mucho menos darles más importancia de la necesaria.
Al contrario los recuerdos lindos, esos que te hacen suspirar de nostalgia más que de alegría, son los que conservamos y aparecen más a menudo, son los que nos dejan de alguna manera esa sensación de satisfacción que recorre no solo nuestro cuerpo, también nuestra alma y nuestros agudizados sentidos, que se multiplican cual tuviéramos alguna especie de poder mutante, en el cual decidimos empatizar cada uno de los sentimientos que están a nuestro alrededor.
Insisto, cada quien recuerda lo que quiere y cuando quiere, pero es decisión de cada persona darle la importancia que requieren a cada uno de ellos.
Hay que ser felices con lo que tenemos y mucho más aún, con lo que no tenemos (aún).
Archivado en: Vivencias | Etiquetas: alanis morissette, burlas, irónico, ironía, ironic, manera de pensar
Su definición nos lo dice todo.
1. f. Burla fina y disimulada.
2. f. Tono burlón con que se dice.
3. f. Figura retórica que consiste en dar a entender lo contrario de lo que se dice.
Entonces, partiendo de esta definición, sí, soy irónico, lo lamento si en algún momento le ha incomodado a alguien… un momento, no, no lo lamento, esta es mi forma de ser y pensar, si a alguien le llega a molestar, no es mi problema, es el de quien no digiere la ironía de mis palabras, las cuales suelen ser muy buenas.
A pesar de tener un dolor de cabeza agobiante en este momento, de escuchar a mi madre que está en la cocina platicando con mi hermana de banalidades absurdas de la vida, y de estar solo en casa porque no tengo a donde ir, estoy escribiendo, esta forma de liberación del ser es mi preferida, de hecho siento como recorre por mi cuerpo la adrenalina, y es excitante.
Continuando con este tema de la ironía, me encuentro que todos alguna vez en meno o mayor medida hemos sido cómplices, víctimas o victimarios de la ironía.
Esa forma sutil de acomodar las palabras que salen de nuestros labios, es como un vómito de pensamientos muy bien organizados, en algún tono burlón se desprenden de mis pensamientos los cuales ya he dejado claro antes, no son nada lineales.
Es irónico pensar también que todos pueden y saben usar la ironía, y pues no, no es así, es encontrar el momento adecuado, en el instante preciso.
Recuerdo hace algunos días, escuchaba a alguien ser irónico, y trataba de serlo solamente, porque la realidad es que es una persona tan tonta, que literalmente me reía por dentro para no ofender su ego y su forma de decir las cosas, era una especie de mono en triciclo con un pequeño sombrero lanzando pequeños gemidos al aire, el problema aquí radicaba en que el receptor era yo, cosa que está por demás especificar, no tenía opción, era eso o perder la vista entre los árboles de la avenida, así que opté por escucharle, por dejar que sus palabras reaccionaran de alguna manera en mi cerebro, el cual por cierto es muy bueno cuando se lo propone, los que me conocen bien lo saben.
Eran esas palabras las que me causaron una hemorragia internas de risa, y la manera tan segura de decirlas era soberbio.
Me puse a pensar en la ironía, y he aquí esta entrada de las cosas que suceden en nuestro día a día.
A alguien le ha pasado que van caminando, se encuentran una moneda, y momentos después la pierden?, pues a mi si, jajajaja, eso es algo irónico.
Me recuerda también una canción muy linda y con mucho contenido.
Ironic – Alanis Morissette
con esto me despido por este día, realmente espero que alguien algún día entienda mis palabras y mi forma de pensar, porque estoy a punto de volverme loco.
Saludos!!!
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Alguna vez dejé de creer en paisajes llenos de colores, en ríos de chocolate y en las nubes de algodón, ese día fue a la vez el más feliz y el más triste de mi vida, lo recuerdo como si fuera ayer, era de noche, en realidad ya llegaba casi la mañana, y estábamos ahí deteniendo el tiempo, llenando vacíos, creyendo en el universo y en el mundo, puf!, son tantas las cosas que puedo mencionar, los detalles que logro visualizar, el primer beso entre nervios, lo tierno y romántico que resultó, ya lo sé que no suelo ser romántico, pero es que al recordar no puedo evitar serlo jajaja, la sonrisa dispareja y secretamente oculta de su parte, ese nerviosismo de ambas partes, todo fue maravillosamente diseñado para que sucediera así, nadie esperaba nada, de ningún tipo, solo eran dos almas solitarias una de ellas despechada, y la otra en la búsqueda de la felicidad eterna.
Ha pasado el tiempo desde entonces, desde que secretamente me enamoré perdidamente, puf!, todo fue tan a su tiempo, ese constante ir y venir, estira y afloja que hacía todo tan intensamente interesante, era hacer que el respirar ya no fuera solo para sobrevivir, que el verde adquiriera un nuevo sentido como el color de mi vida, que las frases no parecieran ya más vacías.
Y si, alguna vez dejé de creer en paisajes llenos de colores, y fue precisamente por eso, porque llegó a mi vida una persona que ya no me hacía verlos, me atrajo a la realidad, y me montó en ella, todo lo que era bello se convirtió en realidad en lo que no aparenta, sino en lo que es, esos paisajes grises, esa gente irreverente, la calidad de las cosas, el costo por ellas, y la importancia de otras más.
Archivado en: Música | Etiquetas: canción, letra that day, Música, natalie imbruglia, That day
Pocas canciones me mueven tantas cosas, o me traen muchos recuerdos, la gran mayoría agradables recuerdos, algunos otros son solo recuerdos indiferentes.
Esta canción en específico, me trae muchos recuerdos muy lindos, de hace algunos años, cuando me la presentó mi grandioso amigo, que digo amigo, hermano, es más, de cariño es mi brosta, luego les platicaré porque le digo brosta, jajaja, en fin, espero que les guste esta bonita melodía en la gran voz de Natalie Imbruglia.
Con ustedes, That Day.
Acá les dejo la letra. (más…)
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La definición: Motivo o causa simulada o aparente que se alega para hacer algo o para excusarse de no haberlo ejecutado.
Ya estoy harto de que se busquen pretextos para todo, es cansado, fastidioso, mutilante.
¿Cuantas veces hemos escuchado pretextos?, No pude llegar porque había mucho tráfico, es que la panadería estaba llena, no pude ir, tenía un examen, es que no tenía en que moverme, etc.
Insisto, pretextos siempre habrá, lo que cambia es la perspectiva que tienes de las personas, ya sabes que esperar de cada cual y como consecuencia, ya no resientes tanto las faltas.
El problema es cuando estos pretextos entran en tu vida de una manera inusual, con la persona que amas, con tus familiares y amigos.
Llega un momento en que no sabemos que esperar, confías tanto en que una persona no te mienta, la cual siempre dice la verdad, y que sin duda alguna se jacta de lo buena que es para nunca, decir una mentira o buscar un pretexto, pero, siempre que algo así sucede te das cuenta, aún cuando sabes que miente, tu por alguna razón lo dejas pasar, lo entierras en el baúl de los recuerdos donde no quieres que te lastime.
Sin embargo con el tiempo resurge, el baúl que tenías encerrado se convierte en una especie de caja de pandora, donde todos y cada uno de estos pedazos se lanzan sobre ti creando una atmósfera casi irrespirable.
Buscar pretextos no es sencillo, no, y tampoco es lo mismo que mentir, cuando buscas un pretexto lo haces consciente de que la otra persona se dará cuenta de que estás utilizando un pretexto para algo.
Sin embargo, ya utilizar un pretexto está pasado de moda, o sobre valorado, lo mejor es enfrentar estos obstáculos con una simple palabra, monosílaba, hay de dos sabores, las quieres probar, estas son: SI ó NO, ¿ves que sencillo?.
Si quiero, No quiero, simple como eso, no tienes que buscar un pretexto en lo más recóndito de tu ser de todos modos los demás se dan cuenta cuando utilizas un pretexto, por más que lo intentes, siempre se darán cuenta.
P.D.: No hieran con pretextos estúpidos, y si los van a utilizar que sean por lo menos convincentes.
Buen día para todos.
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Tengo ganas de una noche romántica a la luz de la luna, no importa si es una cena elegante o simples sandwiches, el caso es que muero por una noche así, incluso sin compañía, en la soledad de mis sentidos, con mi propia voz y eso si con una buena melodía de fondo.
Algo así me imagino para mi…
Vamos que me ha quedado horrible el dibujo, pero es mi imaginación jajaja.
Es bueno darme cuenta que aún tengo imaginación, y pude hacer este dibujo, al menos en mis sueños así me lo imagino.
Me faltó dibujar a los grillos, las montañas de fondo y tal vez un pequeño riachuelo, pero oigan, el paint no dá para más.
Ese es el yo que soy, y todavía a pesar de que traten de matarlo, sigue estando vivo en mi.
Feliz día para todos.
Archivado en: Vivencias | Etiquetas: anatomía, capricho, frustración, pensamiento, soledad, tolerancia
Esa palabra que escuchamos tantas veces, que se agradece algunas, y se detesta la mayoría, sobre todo cuando la escuchamos de unos labios que no son los indicados.
Como su definición reza, Capricho es: Una determinación que se toma arbitrariamente, inspirada por un antojo, por humor o por deleite en lo extravagante y original.
No suelo ser caprichoso, de verdad, lo juro, aunque mi credibilidad no sea la más indicada, he pasado por varias etapas en mi vida, pero, aún con todo eso, creo que puedo defenderme diciendo que una persona caprichosa no soy.
Todo esto viene a colación por un incidente reciente con esta palabra, la cual sin duda me taladra la cabeza, no hay una razón en especifico, simplemente me dijeron caprichoso, y la
verdad no lo soy, sobre todo porque cuando alguien me dice cualquier cosa, suelo analizarlo, y esta vez lo he hecho a conciencia, al final suelo admitir mis faltas, pero esta no es una de ellas, es simplemente una palabra que no va conmigo.
Me pongo a pensar, si un capricho es un antojo, pues ya tuve la oportunidad de saciarlo, por lo tanto si sigo ahí, bebiendo de la misma agua, el sabor no cambia, entonces no es un capricho.
Me propongo una cosa, esperaré a que sucedan que las ganas de amarme, de besarme, de tocarme, regresen a mi, probablemente el capricho sea yo, probablemente mi sabor ya no es el mismo.
No es drama, es realidad, probablemente esta agua cambió su sabor, el cual por ahora es amargo.
Tal vez olvidé la forma de abrazarme a mi mismo, y de besarme a mi mismo, esa sensación de una tarde de domingo en soledad, escuchando música sincera, la cual viene acompañada de silencios incómodos, que la hacen aún más interesante.
Sucede que esto pasa de alguna forma perjudicial en mis sentidos, los cuales son muchos, y mientras en este momento aspiro el aroma de la pintura que impregna esta casa, escucho esta melodía que dice que no digo tu nombre, y veo como las letras forman palabras frente a mi monitor, también puedo probar el sabor de este cigarro que me acompaña, y toco cada una de las teclas que me hacen pensar, que los caprichos son para la gente que no entiende que los sentimientos, por más desechables que sean forman parte de los sentidos.
Y esta vez no, no puedo admitir que soy caprichoso, al menos no en este sentido.
Hoy me he dado cuenta que he perdido el sentido del gusto.
Ya no se me antoja nada, no quiero nada, y no deseo nada, simplemente el gusto por las cosas, personas, animales, sensaciones, se ha esfumado, ¡KAPUM!
Y es que realmente no me interesa nada en absoluto ya degustar, digo suficiente he vivido y tenido y probado, como para seguir haciéndolo, ya nada me sorprende, ya nada me agobia, ya nada…
Solo hay algo que continuo teniendo, se llama “miedo”, y si, tengo miedo a muchas cosas, algunas un poco absurdas, otras no tanto.
Pero a pesar de todo, no importa lo que pase, mi sentido del gusto se ha quedado lastimado, solo espero que en algún momento regrese sin ningún tipo de tapujos y recupere uno de los más valiosos de mis sentidos.
Excelente tarde para todos ustedes.


